Los Morisquillos

RELACIÓN DE 2447 HIJOS DE MORISCOS RETENIDOS EN EL REINO DE VALENCIA

PRÓLOGO

HISTORIA DE LOS MORISQUILLOS
Contado por Ignacio Gironés Guillem.

Se trata de presentarles a ustedes una relación de niños, hijos de moriscos, que quedaron en la Comunidad Valenciana después de la expulsión de sus padres en el año 1609. Efectivamente, el musulmán español, hasta llegar a esta resolución final tuvo que pasar por una infinidad de avatares. Desde la Conquista del Reino de Valencia por el rey Jaime I, en el siglo XIII, los hispano-musulmanes soportaron una cadena de calamidades que pusieron a prueba su capacidad de humillación y sufrimiento, así como la de adaptación a las nuevas circunstancias que les reportaba su “derrota”. Primero fueron sometidos a través de unas “capitulaciones” que les permitieron seguir viviendo en sus tierras valencianas, aunque como pueblo vencido, y tuvieron que abandonar las ciudades importantes y las tierras más prósperas. Sin embargo, con lo que suponía este revés, con el tiempo se rehicieron y pusieron en cultivo las tierras más inhóspitas y degradadas de la comunidad, aún incluso sometidos a la propiedad real y señorial de los cristianos. Cuando pudiera parecer que su capacidad de humillación podía quedar ahí, una nueva ola de odio y marginación volvió a cernirse sobre ellos. La guerra de la “Germania”, de 1522 les terminó obligando a vivir como cristianos y a sufrir un bautismo forzoso y colectivo que los convertiría, desde aquel momento, de mudéjares a moriscos o tagarenos. Pero de aquella situación también se rehicieron. Como una “Ave Fénix”, los moriscos sobrevivieron llevando una doble vida: Cristianos por fuera y musulmanes por dentro. Esta nueva “metamórfosis”les permitió prolongar su supervivencia en la península cerca de un centenar de años más, hasta el año 1609, cuando finalmente el rey Felipe III tuvo que ceder a todo tipo de presiones para que terminara por decretar el “bando de su definitiva expulsión”. Pero ni siquiera de este modo terminarían su calvario los moriscos, ya que, con motivo de llevar a cabo el bando de expulsión, mentes preclaras de la época alertaron al rey de que los hijos de los que iban a expulsar no eran culpables, por su tierna edad, de los delitos de herejía musulmana, de la que se sentenciaba a sus padres. Y, además, reteniéndoles en tierra cristiana se les podría instruir en las “verdades de la fe”, y ganar sus almas para el cielo. Así se decidió y ejecutó la orden de expulsión de los padres, quedando el tema de la atención a los niños en un segundo lugar, tal vez por la premura y peligrosidad de la operación del viaje de los mayores. Tal vez por ello, dos años después, el día 20 de febrero de 1611, ya calmadas las cosas, el rey mandaría que se confeccionara un censo[1] con los niños que quedaron. Y este censo es precisamente el motivo del presente trabajo. De hecho, el capitulo de la historia referente a los hijos de moriscos que perduraron a la expulsión de sus padres, después de 1609, ha sido ya tratada, detenida y magistralmente por grandes doctores valencianos. Pero quizás faltarían un par de cosas: Primero la exposición global de todos los niños y de todos los pueblos que tienen alguna relación con los mismos, bien por ser su origen o su destino, para que los investigadores no tuvieran que ir “sumando” trabajos aislados para llegar a un “total”. En segundo lugar, la aportación de un sistema “informático” que permitiera trabajar las fuentes con técnicas actuales. A todo ello, si se le incorpora una nueva documentación, existente fuera de la comunidad valenciana, tal vez se aportara, con ello, un nuevo material a tener en cuenta. Así, aprovechando que Henri Lapeyre, en su “Geografía de la España Morisca, capitulo segundo, apartado tercero “Sobre las secuelas de la Expulsión”, hace mención a la documentación existente en Simancas (Sección de Estado, legajos 241 y 243)[2] se ha efectuado esta propuesta de trabajo informático con las listas de los morisquillos existente en dicho Archivo Histórico Nacional. De este modo, y del Archivo Histórico Nacional de Simancas se han extraído un total de 2448 hijos de moriscos que, por diferentes circunstancias quedaron en la península, en 1611, dos años después de la expulsión de sus padres, sin contar con la gran cantidad de niños que no alcanzarían a vivir estos dos años o los que fueron ocultados o vendidos, quedando todos ellos fuera de este censo inicial. Según la documentación más próxima al tema de la Expulsión de los Moriscos, parece que la causa de su permanencia y separación de sus respectivos padres naturales estuvo basada en el argumento teológico de que no podía ser acusados de “infieles” dada su inocencia infantil y por lo tanto no procedía su expulsión, así como la conveniencia de que , quedando entre “nosotros” podrían adquirir la “verdadera fe cristiana”. Aceptado este argumento por la mayoría de los tratadistas de la época, restaba ahora decidir cual debía ser la edad “listón” que separara un posible inocente de quien ya no lo era. Aunque la solución final determinaba la peligrosidad de retener a un “adolescente” con suficiente edad como para ser consciente del mal inflingido a su “pueblo” y “poder empuñar un arma”, las estadísticas de la documentación que ahora presentamos nos demuestra que no estuvo tan delimitada la famosa edad. Así encontramos gran cantidad de niños que ya alcanzaban la edad de los 12 y 13 años, edad límite propuesta por el bando del Rey. Por otra parte, también se argumenta, en más de una ocasión, la conveniencia de “consensuar” con sus padres naturales la permanencia o expulsión de los mismos. Sin embargo, dada la gran cantidad de niños retenidos a la corta edad de menos de tres años, pone seriamente en duda esa cesión “voluntaria” por parte de sus padres. Así, en la totalidad de niños que quedaron en la península, no resulta nada inadecuado el admitir que hubo, ciertamente toda clase de opciones: quienes quedaron con consentimiento de sus padres; los huérfanos; los secuestrados como botín y luego vendidos, etc. Amén de todo esto, debemos partir de la base de que los morisquillos que ahora tratamos son los que aparecen “censados” dos años después de la expulsión, descontando, por supuesto, la cantidad desconocida de los que murieron en este periodo de dos años (hay autores que han hecho un seguimiento de la esperanza de vida a partir de estas listas que ahora estudiamos y sus resultados han sido muy alarmantes, dada la gran mortandad). Tampoco podemos contar con aquellos niños que fueron vendidos a comerciantes italianos y salieron del país o de aquellos otros que voluntariamente fueron ocultados a la administración por cualquier motivo, como exceder el número de dos niños permitidos por familia. Todo ello nos permite, gracias a la documentación utilizada pero, sobre todo, gracias al modelo de tratamiento propuesto, tal cantidad de estudios y matizaciones, que abren un nuevo campo a la historiografía. En realidad, la aportación documental que aquí se utiliza, espero que no sea ninguna novedad. Ciertamente, después de casi cuatrocientos años (1611), seria espantoso pensar que nadie había antes utilizado esta documentación. Sin embargo lo que ahora se propone es la aplicación de las nuevas tecnologías a los antiguos documentos. Se trata de ofrecer al investigador un sistema informatizado, basado, como podría haber sido con cualquier otro programa, en una base de datos de Microsoft Access, que permita a cualquiera interesado cortar, seleccionar, relacionar los Registros a su interés. Ciertamente, si se entiende este planteamiento, la mayor parte de lo que se puede aportar en esta publicación ya quedaría como una simple manifestación gratuita. Así, como un ejemplo de lo que se puede deducir con este método, podemos sugerir: ¿Cuántos morisquillos tenían mas de 12 años y fueron capturados en Laguar? ¿Cuántos habitantes debía tener el pueblo de Xarafuel para que permanecieran en la península tantos niños? ¿Cuántos niños recibió mi ciudad? ¿Qué oficios tenían los adoptadores?… Como se entenderá, esa es precisamente la propuesta: Volcar toda la documentación existente en un banco informatizado para que cada estudioso pueda extraer sus propias conclusiones. De este modo, la parte fundamental del trabajo que ahora se presenta consiste en la edición de un listado informático con todos los registros; una guía para la comprensión y utilización de la base de datos y una serie de ejemplos globalizantes para que todos puedan comprender el alcance de esta propuesta. Y, por que no decirlo, la publicación también de algunos datos que han resultados tan llamativos que no me he resistido callarlos, aunque tengo que reconocer que cualquiera podrá, rápidamente llegar a las mismas conclusiones que yo. De este modo, paso pues a describir una guía para la comprensión de la propuesta de trabajo: La Base de Datos. El trabajo inicial consiste en la publicación ordenada en forma de base de datos y en soporte informático de todos los registros de las siguientes listas:

[1]  Al final de esta presentación se reproduce el texto del bando de censo de los muchachos, según el documento conservado en el Archivo General de Simancas, sección de Estado, legajo 243.
[2] 97 A.G.S. Estado, leg. 241 Traslado de las Morisquillas y Morisquillos manifestados ante el Dr. Baziero (3-8 y 2-9-1611). Traslado de manifiestos de hijos e hijas de Moriscos desde Reino de las montañas hacia Poniente (4-9-1611). Leg. 243 Manifiesto y registro que por orden su Exa. hizo el comisario Francisco de Vargas de los muchachos de menor edad hijos de Moriscos por la parte de la Marina hasta la ciudad de Orihuela.

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